jueves, noviembre 08, 2007

En mi pecho de alfeñique

Una dulce mirada escondida en la negrura de la noche me decía una vez o-mi-corazón-es-muy-chiquito-o-está-latiendo-muy-fuerte. Después una mano llevaba la mía a un pecho candoroso empapado de emociones nuevas, y recordé aquel sentimiento, pues también yo sentía el corazón pequeño, a punto de estallar. Como figura poética es muy sencillo recurrir a las explosiones cardiacas, pero experimentarlas es poesía pura y concreta. No recordaba la emoción que precede a ese primer beso que nunca llega, o se tarda un millar de años en suceder. No recordaba ese sentimiento, esa euforia, ese instante tan vivo y lúcido que suena-a-que-tengo-el-corazón-muy-chiquito-o-late-muy-fuerte... En verdad parece que va a estallar, y de pronto, lo hace. Se detiene otra eternidad, la respiración queda paralizada y se reanuda en espasmos ahogados en una boca ajena que no permite ninguna escapatoria de ese sentimiento albergado en un-corazón-muy-chiquito-que-parece-estallar. De pronto recordé aquel sentimiento, lo viví de nuevo, lo gocé, me quedé durante horas palpándolo, disfrutándolo, jugando con él, fantaseando, ahí en la espesa negrura de la noche, acariciando un cuerpo y un sentimiento ajenos a mí, pero me engañaba, pues no pensaba en la pequeña dueña de un cuerpo y corazón tan pequeños que estallarían, pensaba en otra mujer, una a quien aparentemente nunca he de tocar, una mujer cuyo corazón aparentemente jamás ha de sentirse tan minúsculo que pueda estallar conmigo.

Erik S.G.P.

No hay comentarios.:

Si me buscas me encuentras...