miércoles, enero 17, 2007

También lo amargo se disfruta… (Carta a una desconocida llamada Carolina)

Sigo sin entender por qué te escribo. Pareciera que un impulso y una necesidad de sentirme voluptuoso se han apoderado de mí; sin embargo, y como bien lo has señalado con anterioridad, puedo estar escondiéndome en estos mundanos pretextos para escribirte con un propósito que aún me es desconocido.

¿Enredado? ¡Por supuesto! Las pasiones más sublimes son ambiguas y contradictorias. De ahí, por ejemplo, se desprende el hecho de que no puedo sacar tu imagen de mi mente a pesar de no saber nada de tí. No estoy diciendo que estoy obsesionado contigo, ni que repentinamente me he enamorado de tí, porque ninguna de esas afirmaciones es cercana a la realidad. ¡Imagínate que de buenas a primeras hayas tenido la mala suerte de conocer a un acosador! Pues no: lamento informarte que el asunto no es tan emocionante. Simplemente no puedo sacar tu rostro de mi mente. Es como los días en que uno despierta y escucha una canción nueva, y de pronto la tonada se queda impregnada en los oídos durante un mes entero.

Aunque, a fuerza de no caer en un argumento cuyas premisas no sean atinentes con sus conclusiones debido a una falsa analogía, este sentimiento que me embarga va un poco más lejos que un simple estribillo redundante. Retomando tus palabras: "tú sabes lo que quieres, y yo sé muy bien lo que quiero...", y de esto no cabe duda alguna, según mi raciocinio, pero entonces, ¿por qué te incomoda que te escriba versos estando con alguien más?, y, ¿por qué me incomoda tu incomodidad si tú también estás con alguien? ¡Qué psicótico!

Por lo pronto esta situación, debo confesarlo, me entretiene de sobremanera, pues quiere decir que Baudelaire tenía razón cuando afirmaba que "la voluptuosidad única y suprema del amor reside en la certeza de hacer el Mal." ¡No quiero ni pensar en la infinita cantidad de sentimientos que debes desatar en los corazones de aquellos que te conocen! ¡Pobres almas finitas! ¡El sufrimiento debe embargar a todo aquel ser que haya tenido el placer de conocerte y se haya perdido del goce y favor de tu cariño!

Como quiera que sea, a pesar de que a mí me parezca extremadamente exitante, lo más probable es que toda esta disertación en absoluto tenga para tí el carácter de "entretenida", pues habla de las introspecciones más ilógicas e incongruentes provenientes de lo más hondo de mi conciencia, y que en apariencia, han surgido a costa tuya. No es mi intención que sea así y tampoco pienso convertirte en objeto de mi entretenimiento. No intento burlarme de tí ni jugar contigo ni con tu mente o tus sentimientos. Todo pasa dentro de mi cabeza y ahí se queda.

En tu lugar, yo sería más optimista y lo tomaría como un segundo o tercer halago, pues si crees que soy el único loco que se desvela pensando en tí sin conocerte, ¡qué equivocada estás! Yo espero que no sea así y que quien tenga el honor de compartir su amor contigo te lo diga todo el tiempo, pero tal vez sea yo el único loco honesto que se atreva a decirte, rebasando y transgrediendo todo límite y prohibición, que desatas pasiones y deseos con una simple, breve y furtiva sonrisa. ¿Por qué? A mi parecer, debe ser que pareces prohibida e inalcanzable. Si lo eres o no, es tema de otra disertación filosófica.

Sin más por el momento -y esperando que tu conciencia y tu sistema de valores le permitan a tu ego vanagloriarse de su grandeza-, desde un lugar lejano donde no te sientas amenazada, te extiendo un cordial saludo y, ¿por qué no?, una sonrisa voluptuosa, transgresora e infantilmente traviesa. ¡Duerme tranquila hermosa mujer de fino rostro, que en otro plano existencial, y desde muy lejos, yo velaré tus sueños!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Uta... ni qué decir. Las emociones y sentimientos son tan complejos y a la vez tan... ay no sé... son la "bendición" de sentirse vivo.
Me pasó exactamente lo mismo dentro de mis propios términos y mundo alguna vez... y duele... pero a la larga ese recuerdo ¡qué bello es!

Si me buscas me encuentras...